El tren de cercanías
Manuel Vergara Carvajal
José Antonio Marina habló el otro día en Málaga en la II Jornada sobre Responsabilidad Social Corporativa, y apuntó que la empresa es “una gran concentración de talento”. Hasta ahí, encantados; pero como, lo que se dice talento, lo tenían también Alí Babá y los cuarenta ladrones, había que completar la definición añadiendo una segunda condición más exigente, a saber, el compromiso con el bien social. Unidas ambas cosas (planes de creación y búsqueda de la felicidad colectiva) “el comportamiento de los empresarios iría por el buen camino”.
No suena nada mal, como música celestial que es; pero mientras sí, mientras no, sería lo más prudente dirigir nuestros ruegos y preguntas a la única empresa o corporación donde han de coincidir necesariamente talento y fines de utilidad pública: la corporación municipal. Porque es que no puede caber en cabeza alguna que, ante un bien de alcance social tan evidente como el de la Estación de Antequera, el Ayuntamiento no lidere la iniciativa de dejarla donde está, y se alinee con los que quieren quitar la vía de en medio para correr a la conquista de “los nuevos territorios”. ¿Qué es lo que aquí falla: el talento, la sensibilidad social o ambos?. Porque, sinceramente, no hay quien sea capaz de entenderlo.
Que para tomar el AVE haya que ir a La Colonia, parece inevitable; pero, ¿de verdad que en pleno siglo XXI no va a haber un enlace directo, rápido y frecuente Antequera-Málaga por tren? No me lo puedo creer. ¿Qué va a ser menester coger el coche?; ¡esta gente nos van a dar el siglo!
